NAVASA

NAVASA

Arquitectura tradicional 

Como ocurre en el resto de localidades de la Val Ancha, Navasa ha sabido conservar excelentes ejemplos de arquitectura tradicional del Pirineo. Muchas de estas casas tienen su origen en el siglo XVII y XVIII y han sido reformadas con los años siguiendo las mismas técnicas y haciendo uso de los mismos materiales.

Una buena muestra son las casas de la Calle Arcos levantadas sobre pasadizos en arco. Estas casas, y hasta la ermita de Santa Eulalia, ubicada al sur del casco urbano, tienen gruesos muros de mampostería, ventanas y puertas de entrada con arcos y molduras de piedras bien trabajada y tejados con estructura de madera cubierta con losas de piedra.

El tímpano de Navas

Como es habitual es otras parroquias de la zona, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es un templo reformado en el siglo XVI y XVII pero con un claro origen medieval. Muestra de ello es su esbelta torre, dividida en cuatro cuerpos, y la decoración escultórica que se encuentra en el tímpano de la puerta de acceso.

Este tímpano es destacado por ser una imitación, trabajado con un estilo artístico más popular, del famoso tímpano de la portada occidental de la Catedral de San Pedro de Jaca. El estilo arquitectónico y decorativo de este importante templo románico, levantado entre 1077 y 1139 se propagó por toda la zona y por el resto de la península gracias al Camino de Santiago.

En Navasa el centro del tímpano lo ocupa un crismón trinitario flanqueado a la izquierda por un león junto a una mujer y a la derecha un jabalí con un ave que parece representar un basilisco, al igual que ocurre en Jaca. Así pues de forma sencilla sigue el modelo simbólico del tímpano de Jaca que pretendía adoctrinar a los fieles en los misterios de la religión dándoles recomendaciones para lograr su salvación.

La Romería a la Virgen de la Cueva 

Navasa comparte parte de su historia con el resto de localidades vecinas de la Val Ancha. De ahí que haya participado tradicionalmente en las romerías más importantes de la zona: el Domingo de Trinidad partían a Yebra de Basa y el 25 de junio a Jaca, ambas para venerar las reliquias de Santa Orosia. La primera quincena de junio ascendían a la pradera de San lndalecio de San Juan de la Pena y la romería hasta la Ermita de la Virgen de la Cueva en mayo.

En torno a esta ermita rupestre, llamada así por estar encajada en plena roca, giran muchas tradiciones y leyendas bien conocidas por las gentes de Navasa. En el camino por el que se subía a la ermita los vecinos de Navasa paraban por la «Punta de Sora»: una mata de color pajizo que se pensaba que ahuyentaba mágicamente las tormentas. Al regreso de la romería las mujeres, con el mismo fin de alejar las tormentas, colocaban en sus balcones las llamadas «piedras mágicas» que eran concreciones calcáreas recogidas en la gruta que forma la Ermita.

Además de esta romería, a la que acuden localidades de todo el municipio como Barós, Ara y Ulle, Navasa celebra otra romería local, en febrero, en honor a Santa Eulalia; santa a la que está dedicada una ermita ubicada dentro del casco urbano.