NOVÉS

NOVÉS

Las casetas de piedra seca 

En torno al casco urbano de Novés podemos descubrir varios ejemplos interesantes, y excelentemente conservados, de la llamada arquitectura de piedra seca: la Caseta de la Corona, la Caseta de la Viña Arriba y la Caseta de la Paulona.

Se trata de tres pequeñas edificaciones destinadas a usos agrícolas, sobre todo, como almacén de aperos e incluso refugio de pastores. Es una de las tipologías más comunes de este tipo de construcciones. Se tratan de casetas de planta circular, de pequeñas dimensiones, que cuenta con una estancia única. Sus muros se levantaron haciendo uso de la técnica de la piedra seca, es decir, la piedra está dispuesta sin ningún otro material añadido. Es una técnica de arquitectura en estado puro que supone un aprovechamiento ecológico del terreno y un ahorro en las técnicas constructivas.

En el interior se cubren con lo que se llama falsa bóveda: las losas van formando círculos concéntricos de radio decreciente hasta llegar al vértice. En toda la caseta sólo hay un hueco al exterior. Está en la bóveda tecla  salida para el humo de las hogueras que daban calor a los pastores.

El arte barroco en La Solana 

Desde finales del siglo XVII hasta la primera mitad del siglo XVIII se va a desarrollar una intensa actividad artística en estas localidades dando lugar a pequeñas iglesias parroquiales de origen medieval en cuyo interior vemos excelentes retablos barrocos. La extensión de este estilo artístico por estas pequeñas localidades se hizo gracias a los encargos más importantes de la época como fueron la capilla barroca de Santa Orosia de la Catedral de Jaca o de la iglesia del Monasterio Alto de San Juan de la Peña lo que hizo que hubiera artistas, mazoneros y doradores trabajando en esta zona.

Novés conserva un excelente retablo mayor en su iglesia dedicado a su advocación principal: San Salvador. Siguiendo la huella del barroco podremos ir a Guasillo a ver el retablo de San Adrián (1726) obra de Juan de Puey, el dedicado a San Juan Bautista (1715) que preside la iglesia de Banaguás, el retablo mayor de Araguás del Solano (1776) realizado por Juan Francisco Ubalde que fue el artista más importante de la zona de la segunda mitad del siglo XVIII o hasta la iglesia de los Santos Reyes de Ascara donde se conserva un destacado conjunto de retablos cuyas fechas abarcan desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII.

El paisaje de La Solana

En esta ruta turística se dan la mano pequeños cascos urbanos, con destacados ejemplos de arquitectura religiosa y popular, así como espacios naturales de gran interés medioambiental como son las riberas de los tíos Estarrún, Lubierre y, sobre todo, del Aragón. Pero todo ello hay que comprenderlo en un paisaje más amplio que recibe el nombre de La Solana. Es un territorio delimitado al sur por el curso del río Aragón y por el norte con el Valle de Aisa, el Valle de Borau y las primeras cimas pirenaicas como la del Monte Grosín (1.422 m.) Este territorio, que hoy forma parte del término municipal de Jaca, recibe este nombre de La Solana por la gran incidencia del Sol lo que ha favorecido el cultivo de amplias extensiones de tierras sobre el llano y la ubicación de un buen conjunto de localidades orientadas de manera que su caserío aprovecha la luz y el calor solar. Esta llanura conocida como La Solana se ve interrumpida por las llamadas «coronas» que son pequeñas mesetas que se elevan sobre el terreno pero que hacen que localidades como Novés o la vecina Araguás del Solano estén situadas por encima de los 800 metros de altitud.